domingo 11 de abril de 2010

Construyéndo-se derribándo-se.

Cuando la mente se disgrega en un sinfín de sensaciones surgen este tipo de cosas que, al parecer, algo gritan al viento, algo imploran no sólo hacia dentro, sino a todo bosquejo humano que apretara fuerte el puño en pos de aferrar al menos, una de estas palabras de aliento, de inexorables derroteros que aprendizaje, siempre dan.



Cómo siempre suele ocurrir, uno comprende estas cosas cuando ya no está viviendo esos momentos derrotados. Pero bien, así las cosas: se es tan humano, como se es posible.







Título: arpegio de abismos.

Eriza la tela

de la cubierta

saber verdades,

ocultar mentiras,

admitir quereres

no tan queridos.


/Ser verduras,

dirías Beth./


Agudiza sensibleríos,

tan cursis que llanto llegan,

y aquí se parecen, equivalen vidas.


Abriría entonces,/

una pequeña sucursal

sólo de admitires,

y vendería el local

al peor postor;

él no sería conciente de lo que es

pensar un sentir.

El nuevo dueño iría

quizá por la vida,

a través de su escueto local,

atento a sus clientes,

desentendido de sus admitires,

enarbolado en su mentira.

Y así, iría.

Supuestamente feliz.

Entonces uno sin saber,

permitiría reconocerse

totalmente perdido

en un arrepentimiento,

o quizá en una caída,

que de admitires

nacería hecha;

y uno, sólo

se dolería, se revolcaría,

en cierta fuente/

de bella cobardía.


La cosa entonces,/ sugiere

salirse del medio,

dejarse llevar

por el tren oscuro,

por el gladiolo del dolor,

por la cuchara última.

Suaves aquí también,

oliendo a derrotero,

quizá el mapa actual

saldría de algún lado,

renacería de la opacidad.




La vida mis amigos,

corre cerca,

muy despacio,

y uno sin frenos.

Maximiliano Facundo Acosta

4 comentarios:

  1. Acordado, uno sin frenos, tenemos eso, q con la mar nos deciamos; la aceleracion no tiene en este caso q ver con nuestra masa sino con nuestra cabeza y nuestra personalidad de locas.

    en fin.

    creo entender que lo que quisiste decir seria algo asi como: admitite carajo!-eso e slo qu sos-

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  2. Flor! Sería efectivamente, en gran parte, aceptar-se. Pero asumir principalmente lo siguiente: tanto lo bueno como lo malo construye, sólo hay que saber buscarle el oficio de ladrillo en dicho muro, a esas cosas que nos pasaran.

    Y la velocidad media o promedio en la cabecita de Uno, creo que rara vez coincide con la del cuerpo, o de la masa como bien decís. Pero cuando se logra disminuirla, y pararse donde se quiere realmente estar parado (parado yendo a una velocidad "x" amena, paradójicamente...) entonces estamos consiguiendo algo sublime.

    Aunque durara sólo unos segundos.

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  3. paso, pienso, disfruto...
    y me siento anciana, siento que quisiera operarme de los frenos y chocarme - de frente, de costado, de atras - con esa vida que corre a velocidades desnucadas por otra autopista.
    un abrazo.

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  4. Es que si uno no pone frenos o al menos no les da un poco de notoriedad a estos, terminamos sintiendo la rodilla de vida justo pero justo en la nuca, my Dear Ceci...

    Abrazo grande pué!

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